El viajero gastronómico

El viajero gastronómico

Es indiscutible que España es destino de turismo por excelencia y también que entre los miles de encantos que tenemos como país para los turistas o viajeros (yo prefiero llamarlos así) está nuestra gastronomía. Mucho antes de la famosa Marca España ya era así, aunque ahora el viaje gastronómico como tal está incluido entre unos de los valores de la citada Marca.

Las razones son de sobra conocidas por todos. Nuestra variadísima gastronomía que conquista inmediatamente al viajero: las tapas, la paella o la sangría son palabras que hacen mella en su mente y que se lleva como uno de los recuerdos más intensamente vividos. Pero también estamos nosotros y nuestra forma de disfrutar en la mesa tan auténtica tan “spanish” que nos hace únicos.

marca_espana

En pocos lugares del mundo saben apreciar los aperitivos espectaculares, las comidas y las sobremesas como hacemos nosotros y esto es también un valor exportable. Cuántas veces hemos visto a turistas, que en sus países acostumbran a mal comer en una hora de pie un emparedado, repantingados en una mesa empezando la digestión con su copita en ristre. Eso es capacidad de adaptación sin duda.

¿Y qué pasa cuándo nosotros salimos fuera?

Aunque al comenzar un viaje no nos planteemos de antemano que éste sea dedicado a la gastronomía, que también los hay desde luego, y lo explica el éxito creciente de gastro-hoteles y viajes de enoturimo, etc. A los viajeros, y yo me incluyo, igual que cedemos nuestras experiencias quienes nos visitan, nos encanta poder traer en nuestra maleta recuerdos gastronómicos de cada sitio que visitamos. A mi el viaje se me queda algo cojo si no lo hago.

 Come_reza_ama

Tampoco se trata de ir a encontrarnos con nosotros mismos a través de la comida en plan Julia Roberts en Come, reza, ama. Que si me apuras lo veo un poco forzado eso de entrar como quien no quiere la cosa en una casa italiana y sentarte a la mesa como si fueses de la familia de toda la vida a hacer y recibir confidencias. ¡Si hasta se echa la siesta y todo!. Un poco peliculero no?

 Marrakech_gastronomico

A veces pienso que la herencia árabe que tenemos en el país tira. Lo entenderá que haya visitado la Plaza Jamaa el Fna, en el centro de Marrakech. Cuando cae la noche comienzan a montarse de la nada un sin fin de carpas y puestos de comida que inundan la plaza de sonidos, colores, vapores y sabores. Sin duda es una experiencia estimulante para los sentidos. No es tanto lo que comes sino lo que vives. Todo es ordenado y caótico al tiempo. El viajero debe dejarse llevar un poco disfrutar y encontrar algo que llevarse a la boca entre los puestos de caracoles, cabezas de cordero y zumo de naranja de dudosa procedencia. Ese momento gastronómico no se olvida.

Como tampoco se olvidan otros muchos, tan distintos y la vez tan parecidos:

• Como una comida japonesa auténtica enfundada en un Yukata.

Japon_gastronomico

• Un improvisado picnic de quesos y fiambres  en una pradera holandesa viendo pastar a las ovejas y  los caballos frisones.

holanda_gastronomico

• O un reconfortante café a las siete de la mañana al más puro estilo Mogambo junto al Land Rover en un safari en Sudáfrica.

Africa_gastronomico

 

Recientemente he viajado por China durante dos semanas.

Qué país tan espectacular, en plena ebullición. Quien haya estado allí hace más de 15 años y vuelva, encontrará otro país sin duda. Los cambios se viven muy intensamente, la cultura, la política la sociedad, los negocios, todo allí está en movimiento. La China tradicional, milenaria, choca bruscamente con esta China futurista que, con sus espectaculares cifras, parece que quisiera comerse el mundo. Esta sensación que tenemos desde España de “invasión” se hace aún más patente allí comprobando la capaciad de crecimiento y la fuerza de esa sociedad. No podemos encontrar una diferencia con nosotros porque para ello tendríamos que partir de alguna similitud, que no la hay. Creo que es de las sociedades más diferentes que he conocido.

Shanghay_gastronomico

Y en su gastronomía es más fuerte aún el choque porque el viajero llega allí con una idea completamente equivocada de la comida China, condicionada por los restaurantes que conocemos y que, desde luego, no tienen ningún parecido con la realidad.

Buscando entre mis fotos ese momento gastronómico, he de reconocer que me ha costado. Las comidas allí son un trámite, te sientas comes y te levantas, no existe el disfrute del momento, o yo al menos no lo he podido vivir. Pero una noche paseando por una calle peatonal en la maravillosa ciudad de Guilin en la frontera con Vietnam, lo encontré por fin después de conseguir entendernos por gestos con la familia que regentaba un puesto de comida, y digo familia porque la madre y los hijos se desvivieron por entendernos y agradarnos, incluso buscaron un improvisado traductor en el puesto de enfrente que sabía un poco de inglés cuando les pedimos sal.

china_gastronomico

Una vez acomodados, nos relajamos frente al plato de comida y las dos cervezas. Tan contentos estaban ellos como nosotros por haber llegado al entendimiento por encima de la barrera idiomática y cultural.

• Ese fue sin duda mi momento gastronómico para el recuerdo.

 

CITAS Y ENLACES:

 

 

4 Comments

  1. Como siempre me dejas embobada leyéndo el blog… es como si me hubiese teletrasportado a esos maravillosos lugares y su maravillosa gastronomia 😉

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    • Y yo me quedo más embobada con tus respuestas besos miles !,

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  2. Maremoto me tienes hipnotizada. Me gusta mucho lo que escribes pero sobre todo como lo escribes, consigues transmitir que casi he saboreado la cena en la frontera de Vietnam. Muchas gracias por dejarnos disfrutar de lo que tan extraordinariamente bien sabes hacer. Enhorabuena y un besazo

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  3. Muy interesante, distraído y muy bien escrito.
    Sinceramente parece un artículo de una revista, podrías intentar dedicarte a ello porque creo que tú si que vales

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