El hijo pródigo…¿en publicidad todo vale?

El hijo pródigo…¿en publicidad todo vale?

Escribo esta entrada como profesional de la Publicidad, como amante de las buenas campañas, los bellos y creativos spots pero también como consumidora de anuncios y sobre todo de productos.

El hijo Pródigo.

Nunca he entendido la Parábola del hijo pródigo. Me cuesta entender que un padre tenga que celebrar por todo lo alto la virtud en el hijo displicente, el que nunca está ahí, el egoísta, cuando éste recapacita y vuelve o cuando realiza una acción que en el otro hijo es rutinaria, pero en el pródigo el padre percibe como una proeza fenomenal.

La misma parábola tacha esta actitud mía de soberbia, es posible que esperar que te valoren por tus actos lo sea, no digo que no, pero es humano. Para mi son las acciones diarias él estar ahí lo que importa.

Hace poco más de un un mes se lanzo esta campaña de publicidad Ryanair:

 

En el spot aparece una atractiva mujer que se dirige a tomar un avión con su maleta de cabina y su bolso. Nada particular, es una imagen que se repite diariamente en todos los aeropuertos del mundo. Entonces ¿dónde está el mensaje de la campaña?.

Para entender el anuncio tiene uno que ser, o haber sido en el pasado, cliente de la aerolínea. Las limitaciones en materia de equipajes eran tales que sólo te permitían viajar con un bulto, uno. Un bulto de unas medidas concretas y de diez quilos o menos. Esta norma era tan estricta que en la cola que se forma antes de subir al avión, una o dos “amables” señoritas te hacían la prueba del algodón…y ¡ay de ti si tu maleta no entraba en la maldita estructura metálica o si pretendías que te dejasen llevar en la mano un simple monedero!.

maremoto publicidad o hijo prodigo 2

La imagen era dantesca, a las 7 de la mañana los pacientes y adormilados viajeros con las maletas en el suelo intentando acoplar en ellas sus bolsas de mano o sacando jerseys y chaquetas para entrar al avión, forrados como una cebolla, con el fin de aligerar de volumen y peso la maleta. Ridículo. El orden de los factores no altera el producto.

Ahora Ryanair, nos intenta vender como ventaja lo que en el resto es rutina y pretende que, a la vista de esa esbelta ejecutiva que desfila orgullosa por la cinta continúa, nos olvidemos de haberla visto a ella o a otras muy parecidas, con sus pertenencias personales tiradas por el suelo, tratando de esquivar la penalización.

Qué se supone que tenemos que decir: mira qué bien ya podemos viajar con ellos igual que con los demás? Si es verdad que los billetes son más económicos, pero algo malo habría cuando ha sido una sentencia y no su propia iniciativa la que les ha hecho rectificar de esta y otras siete cláusulas del contrato que se consideraban “abusivas”. Como ese hijo que vuelve, no por el cariño o la añoranza del padre, sino porque ya dilapidó toda la fortuna y no le queda más remedio que regresar.

Esta no ha sido la única campaña de este tipo.

Todos recordamos publicidad de Bancos que han intentado lavar su imagen y su nefasta gestión con bellas palabras en las que nos están diciendo de forma encubierta: … Ahora vamos a hacer las cosas bien. Para echarse a llorar: Entonces ¿antes qué hacíais?.

Hasta la mismas Coca Cola y Pepsi han tenido que comunicar, tras una campaña que hizo un adolescente de Mississippi, el cambio de un ingrediente no del todo adecuado en algunos de sus productos. Al leerlo te quedas mirando el vaso de líquido de la brillante botellita como si fuese la puerta hacia un agujero negro desconocido preguntándote: ¿Hay alguien más ahí?.

No puedo evitar esta asociación de ideas:

maremoto publicidad o hijo prodigo

En fin que no, que al menos no se intenten reír de los consumidores que somos los que recibimos esta publicidad y mantenemos las marcas con nuestra confianza. Yo como consumidora huyo de los hijos/marcas pródigas como de un nublado y prefiero mil veces la  tranquilidad que me trasmite e hijo fiel, tan previsible tan aburrido si quieres, incluso soberbio a veces, pero que siempre está ahí.

ENLACES Y CITAS:

3 Comments

  1. Muy buena la comparación con la parábola. Que bien traido. Me gusta!!!

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    • Gracias Blanca siempre por tu apoyo, un beso.

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