Armas de mujer

Armas de mujer

A principio de mayo estuve en Nueva York, era ya mi tercera vez y reconozco que cada día me gusta más esa ciudad, es adictiva. La modernidad decadente, el asfalto, las calles siempre ruidosas y llenas de gente, cada cual va a lo suyo, nadie te mira todos somos bienvenidos. Es una de esas ciudades de las que, o bien tenemos recuerdos propios, si ya hemos viajado con anterioridad, o bien recuerdos heredados. Es imposible caminar por sus calles sin visualizar tantas historias vividas desde la distancia a través de la pantalla del cine o de la televisión.

maremotobymardelgado_armasdemujerUna imagen que me ha acompañado en este viaje es de la escena en el que Melanie Griffith cruzaba cada día en el Ferry desde Staten Island con su terrible cardado, su traje de chaqueta y sus deportivas dispuesta a desplegar sobre Manhattan sus Armas de Mujer. Tess, que así se llamaba la protagonista, tenía los tacones en un cajón de su mesa porque aunque no lo parecía por su vocecilla de mosquita muerta, era una mujer fuerte e inteligente de las sabe las cartas que tiene que jugar para poder luchar en las jungla de Wall Street.

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Diez años más tarde en cambio, en la mítica “Sex and the city” (sexo en Nueva York para nosotros) Carrie Bradshoe se olvida la comodidad de Tess y pone de moda los Manolo Blahnik a cuenta de recorrerse las calles de Manhattan cada capítulo con sus aventuras de treintañera liberada subida en unos “Manolos”. Ella antes muerta que sin esos tacones que eran sus armas de seducción, daba igual que los consabidos zapatos costasen más que el alquiler mensual de su apartamento.

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Hace un mes estaba viendo un capítulo de la serie española El Ministerio del Tiempo en la que agentes reclutados de diferentes momentos de la historia, resuelven casos para evitar que el curso de la misma se vea afectado, para ello viajan en cada capítulo a diferentes épocas convenientemente caracterizados. En el capítulo en cuestión Cayetana Guillén Cuervo, o mejor dicho Irene, su personaje, tiene que acudir en una misión al pasado para resolver una crisis ataviada con traje de asalto, armas, chaleco antibalas y subida en unos estiletos de más de doce centímetros.

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Me gusta seguir las series españolas leyendo los comentarios de la gente en Twitter, es más divertido. La verdad es que en este país tendremos muchos defectos pero a ocurrencias y rapidez haciendo chistes no nos gana nadie. En cuestión de un segundo el timeline del del capítulo se llenó de comentarios al respecto de los consabidos zapatos: “Cayetana que te vas a matar”, “Vestida de Tomb Rider con tacones no, mujer!”, “di que si, tú antes muerta que sencilla” etc.

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Volviendo a Manhattan. Allí se camina mucho, y se camina con prisa. Puedo asegurar que las neoyorquinas, da igual la edad, son más de zapato plano o deportivas que de tacones de veinte centímetros. Bien por ellas!, ya me gustaría a mi ver a Carrie corriendo hacia el metro por las calles de cemento, saltando entre obras, baches, esquivando coches, taxis o incluso turistas que se paran en cualquier esquina para hacer fotos. Quizás lleven los tacones en el bolso como Tess. O quizás simplemente se calzan como quieren como están cómodas, como los hombres.

Vientodel este viento del oesteDe adolescente leí Viento del este Viento del oeste de Pearl S. Buck. La novela ambientada a principios de siglo XX en China narra, desde el punto de vista femenino, los enormes contrastes entre las tradiciones ancestrales y la influencia cada vez más creciente de la cultura occidental. En sus páginas me enteré de la tradición China del vendaje de pies. Esta costumbre, prohibida por suerte en la actualidad, se aplicaba a las niñas de buena familia con el objeto de conseguir un buen casamiento ya que los hombres veneraban a las damas con “pies de loto”.

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Las madres pensaban que dotaban a sus hijas de un arma de seducción infalible para cazar un marido sometiéndolas a edad temprana a un vendaje que impedía el natural crecimiento de sus pies deformándolos atrozmente. Esas mujeres lucían con orgullo sus minúsculos zapatos de seda creyéndose poseedoras de un don que las mutilaba de niñas y las invalidaba a medida que iban creciendo. Si incluso la propia protagonista duda cuando su marido, con buen criterio le obliga a deshacerse de las vendas que ya empezaban a deformar sus jóvenes pies.

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El día que regresé de Nueva York se celebraba en Madrid La Carrera de la Mujer en la que treinta y dos mil mujeres vistieron su camiseta rosa por una buena causa, la lucha contra el cáncer de mama. Reconozco que unos tacones estilizan la figura, te dan un atractivo especial. Pero esa belleza no puede competir con la que te proporciona el pisar cómoda, segura, sin maquillaje, sin ropa de moda, por supuesto sin tacones, con la cabeza bien alta. Esas si que son buenas armas de mujer.

Enlaces y citas:

  • http://www.filmaffinity.com/es/search.php?stype=cast&stext=Melanie+Griffith
  • http://www.filmaffinity.com/es/film282933.html
  • http://www.nyc.gov/html/dot/html/ferrybus/staten-island-ferry.shtml
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Sex_and_the_City
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Manolo_Blahnik
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Pearl_S._Buck
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Vendado_de_pies
  • http://www.carreradelamujer.com/

2 Comments

  1. Genial me encanta 🙂

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    • Gracias Sandra, esa peli y su música te habrá traído recuerdos

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